09mayo2012

Sentido de manada, de cardumen

Escrito por Felipe Sanchez en Columnas de actualidad

Este último tiempo hemos visto como las demandas sociales se han hecho protagonistas de la agenda política, mediática y social. Esto puede tener raíz desde la teoría del fin del calendario maya; la explosión social producto del descontento acumulado o; la superación de la desnutrición como factor influyente en el potencial intelectual de los chilenos y por tanto a mayor desarrollo, mayores demandas para poder llevar adelante el desafío (ver http://www.quepasa.cl/articulo/politica/2011/08/19-6322-9-desigualdad.shtml).

Las razones que sean que han llevado la situación hasta lo que vemos ahora, nos permiten visualizar un futuro lleno de esperanza. Además de sentirnos parte de un grupo, no político ni ideológico, un grupo ciudadano, que tiene opinión respecto de cómo deben ser las cosas y que por sobre todo, quiere ser escuchado.

El 2011 fue el año de la educación. Sin duda fue el tema que nos convocó a todos, en las redes sociales, en los medios de comunicación y en las conversaciones de bar o en el almuerzo del domingo. Si bien es un tema de largo plazo y en lo concreto no se avanzó mucho, si fue muy decidor respecto del empoderamiento de los actores sociales, generalmente postergados. Pero el 2011 no partió con la educación, la génesis del movimiento social, o de la ciudadanía que se expresa, se dio en el marco de la aprobación de la construcción de represas en la región de Aysén. Fue el primer asomo de ciudadanía empoderada y dispuesta a hacerse escuchar por los gobernantes.

Así, en abril de 2011 empezó a gestarse una nueva forma de expresión, aunque en términos prácticos no se trata de una nueva forma sino más bien se trata de sacar una vieja, pero efectiva, forma de manifestación y hacerla propia otra vez. Este adormecimiento de tantos años, claramente tiene su raíz en la devastadora dictadura, que a punta de metralla y miedo, anuló las formas tradicionales de expresión popular, encasillándolas en “terrorismo” o en “anarquía”, y con esto logró que generaciones enteras se conformaran con políticos mediocres y “en la medida de lo posible”. Este nuevo empoderamiento pusó en jaque, no solo al gobierno, ni siquiera solo a la clase política dirigente tradicional, sino que fue más allá y puso en jaque todo el sistema social imperante.

Y es que a partir del año pasado, la ciudadanía, dejó de lado la apatía, el “no estoy ni ahí” de toda una generación y se hizo cargo de lo más básico. Su representatividad. Donde se están plasmando los intereses de las personas? Son los representantes quienes efectivamente llevan a cabo su función de traspasar los intereses particulares al interés común y bienestar general? Se están cumpliendo las tareas que les encomendó la ciudadanía, a través del “contrato social” (constitución, fuera este creado democráticamente o no)? Todas estas interrogantes fueron el detonador de la explosión social que tuvo hitos claves; por ejemplo, la marcha de los paraguas, en donde más de 100 mil personas en la capital, en uno de los pocos días del año que llueve en Santiago, salieron a la calle y se manifestó al amparo de un apoyo social general. Ni siquiera los medios de comunicación pudieron abstraerse a la situación y debieron dedicar tiempo importante de su parrilla, a tratar la efusión social como fenómeno desconocido y por lo mismo un poco atemorizante, para aquellas anquilosadas mentes que prefieren el status quo por sobre la evolución de la sociedad, solo por temor.

Apenas terminó el año, el movimiento estudiantil, por causas lógicas y fácilmente predecibles, se estancó, quedando en stand by, mientras pasaban las vacaciones. “Se acabó el movimiento”, dijeron algunos. “Se les acabó la fuerza”, “prefirieron las vacaciones” y así tantos otros argumentos. Lo cierto es que el año termino ciertamente con las manifestaciones estudiantiles, a la espera de ser retomadas en marzo de este año. Pero lo que no se acabó fue la determinación de la gente. Las ganas de decir lo que quiere y lo que piensa, y sobre todo, las ganas de hacerse escuchar.

Tomando esto como antecedente, el movimiento de Aysén, que rápidamente tomo impulso ya alcanzando ribetes de histórico, tomó la posta dejada por los estudiantes y se hizo escuchar. Al principio querían que el gobierno les prestara atención y les diera una solución a sus demandas (es lo que cualquier ciudadano, de cualquier país civilizado esperaría), pero encontró como respuesta del gobierno de turno una sordera obcecada, una arrogancia que reflejó la comarca que nunca hemos dejado de ser, ahora con una aristocracia distinta, pero aristocracia al fin y al cabo.

Dado que el descontento está latente y las señales desde quienes nos representan son torpes y a veces contradictorias el movimiento por Aysén, encontró su principal aliado, allí donde nunca se sintió parte, el resto de Chile. Fue todo el país que si hizo causa común con la Patagonia y apoyó, de distintas formas, las demandas que se consideraron siempre justas. Dejando de manifiesto un aspecto, que si bien siempre ha sido manoseado por los intereses particulares, está ahí, en nuestra identidad. La solidaridad. Este es el aspecto que hay que fomentar en pos de tener un verdadero sentido de manada y recobrar lo que siempre ha sido nuestro. Chile.

Felipe Sanchez

En búsqueda. Siempre en búsqueda... aprender, conocer, descubrir y cualquier otro sinonimo que exista.

2 comentarios

  • chrisfarias17
    31-05-2012 6:48 pm |

    chrisfarias17

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    Invocamos formas en el aire, fumamos almas, miramos rojos y sangrantes corazones , nos entregamos al río oscuro y no sabemos si serán los cocodrilos o serán las caricias. Un momento siempre lejos se aparece entre mis huesos, un momento que no quiere morir y se decide a ser fantasma. A veces hago lo mismo que Superman , pero girando mas rápido que la luz y que el sonido ; hacia atrás , como prestando la oreja a muertos incomodos a gritos sumergidos. No es el mismo tiempo el que habitamos, no es el mismo sitio en que vivimos. A veces nos cruzamos, nos miramos, nos olemos, vamos y volvemos de paseos. La lluvia, la cerveza , las tareas , las promesas, los pelusas, las sandias , los helados , las cerezas . Ahora en medio de este juego extraño y loco me interrogo de por que no paro de inventar o robar del aire todo ,si existió o existo en lo que pienso y es de todas formas inexplicable esto de nadar sin saber si flotamos o nos hundimos. Anfibios talvez somos adaptables e indomitos... La lucha te mantendrá jóven.
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  • projas
    16-05-2012 9:25 am |

    projas

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    Buena Felipe, buena columna.... creo que es el tema de el año pasado, éste y ojala muchos más. Ojala se constitutya en nuestro MO, entender que este país es nuestro, que esta sociedad la constrímos nosotros y somos nosotros quienes la defendemos de no ser destruída. Creo es un despertar de toda la "humanidad" por decirlo de alguna manera (lo sé, suena un poco cursi) es la negación y despertar a la autodestrucción que los poderosos estaban conduciendo todo a cualquier precio... es lento, va a costar, el poder del maldito dinero es dificil de vencer... pero existe la convicción de que debe haber cambios, de que debemos gobernarnos y eso es lo que nos mantiene y da fuerza.
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